En la actualidad, cada día son menos los bachilleres que, por diversos motivos, no muestran inclinación hacia la carrera de la docencia en Venezuela. Este hecho se ha visto evidenciado en la merma de inscritos en las diferentes universidades públicas que ofrecen la carrera docente en este país, las cuales han mostrado un declive en su población estudiantil durante los últimos cinco años.

En vista de este clima de desinterés por parte de los bachilleres venezolanos, con respecto al mundo de la educación y la enseñanza, diferentes miembros de la comunidad profesoral de Maturín han expresado su preocupación y descontento, buscando manifestarse públicamente ante esta situación que atenta contra el progreso académico de la nación.

El Decano del Instituto Pedagógico de Maturín (IPM), doctor Alcides Zaragoza, en una entrevista señaló que “Venezuela atraviesa por una situación social, política y económica adversa, por lo tanto hoy más que nunca requiere de una juventud dispuesta a recuperar al país, con emociones y razones unidas para forjar ciudadanos que construyan sueños con acciones, a través del pensamiento crítico, y el diálogo. Por ello, los maestros de hoy tienen un rol decisivo en cuanto a recuperar el amor por la educación, hacer que los estudiantes se enamoren de la academia y quieran seguir los pasos de la docencia”.

Por otra parte, la profesora Anahys Zapata, miembro del personal docente del IPM, manifestó su preocupación al expresar que “la baja matricula de muchas universidades públicas venezolanas, es una respuesta clara de la crítica situación que vive el país; económicamente es cuesta arriba para un estudiante sostenerse día a día, debido a costos de pasajes, comida, insumos, y materiales académicos. Todo esto sumado a la baja asignación presupuestaria para dichas universidades, que impide el mantenimiento de transporte, comedores e infraestructura, aunado al incumplimiento en el pago de las becas, ayudantías y otros beneficios estudiantiles, favorecen la deserción y desmotivan el ingreso a las mismas”.

Igualmente, Zapata declaró que “es importante destacar que actualmente se garantizan empleos a egresados de universidades pro gobierno, lo que ocasiona que la población estudiantil que egresa del bachillerato tenga preferencia por esas instituciones; y las consecuencias se evidencian en los espacios académicos carentes y deteriorados de las universidades que no ceden, en un país donde se garantiza constitucionalmente la educación gratuita”.

Zapata finalizó revelando que “se ha apostado al quiebre, a la ruina de muchas universidades venezolanas, razones suficientes para la merma del número de inscritos. La universidad no es ajena al país, forma parte importante del mismo, y la grave situación por la que atraviesa Venezuela, la está padeciendo”.

Una de las instituciones de educación superior que ha visto afectada su matrícula estudiantil ha sido el IPM, que forma parte de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), conocida como “la casa que forma a los maestros de Venezuela”; la cual ostentó siempre tener una gran demanda de aspirantes a incursionar carrera en ella, debido a su alto talante.