Cientos de vivencias, recuerdos, anécdotas hoy se despierten a la luz de nuestro 45 aniversario, así también los retos de quienes continuamos construyendo la Universidad de los maestros, pedagogos de pie que la marcha ascendente de nuestro ideal, nos inspire las notas del canto, nuestro canto triunfal, como resuena en las notas del himno que nos identifica.

Cada ser que forma parte de estos primeros 45 años tiene su propia historia, sus sentimientos en cada logro, en cada sueño, y en todas las dificultades que le ha tocado experienciar, a razón de esto somos rostros UPEL, somos la esencia viva de una gran Institución que ha albergado a venezolanos y extranjeros con la misión de educar, educar, educar, docentes de trayectoria, sensibilidad en y para la formación, personal administrativo que ha dejado sus huellas en el quehacer universitario, de servicio que cada día, por cuatro décadas y media, atiende los requerimientos de cada espacio en pro de que todos podamos desempeñar funciones, estudiantes que generación tras generación se han formado, para a su vez formar ciudadanos íntegros.

 

Como parte medular del país, la Universidad venezolana vive su crisis más profunda, nuestro Instituto Pedagógico de Maturín “Antonio Lira Alcalá” es muestra de ello, son muchas las carencias, creciente el deterioro físico de la planta que nos cobija, pero permitir que se enferme nuestra voluntad, dejar morir el sentido ético y ser cómplice  de las oscuridades que hoy secuestra las luces, es lo grave.  Exhortamos la libertad personal de hacer el bien, reidentificar el motivo que nos hizo querer ingresar a este Instituto, reinventar las formas para el logro de lo que parece imposible, reivindicar nuestros nombres, los actos y actitudes, para así dejar de culpar a otros por lo que a todos nos corresponde hacer.

Con Dios como centro

Profa. Anahys Zapata

Unidad de Información y Relaciones Públicas